Obras coloniales sobre grana cochinilla
La grana cochinilla de Autlán
Éste espacio muestra el trabajo de rescate histórico realizado con apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA) de Jalisco, en torno al fenómeno económico y cultural generado por la producción y el comercio de la grana cochinilla en la región de Autlán, durante la época colonial.
martes, 6 de enero de 2015
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Importancia
de la grana cochinilla
..bulle carmín
viviente en tus nopales,
que afrenta
fuera al múrice de Tiro;
y de tu añil la
tinta generosa
émula es de la
lumbre del zafiro...
Andrés
Bello, 1826
Gracias
a los expedientes de exportación generados en el puerto de Veracruz y
conservados aún en buen estado, se sabe con toda certeza que después del oro y
la plata, la grana cochinilla se convirtió en el mayor productor de divisas
para la corona española desde sus colonias americanas entre 1550 y 1800 (Humboldt,
2002; Pérez, 2001; Villaseñor, 2007), trayendo como consecuencia un enorme celo
para el cuidado del secreto de su procedencia (era un animal, pero se era
necesario hacer creer al resto del mundo que se trataba de una semilla o
grano), junto con esfuerzos científicos encaminados a comprender los ciclos de
vida y reproducción del mismo (Sahagún, 1989).
Curiosamente
Inglaterra, el mayor enemigo de España en la época que nos ocupa, era el
principal consumidor del insecto y para obtenerlo, sobre todo en el siglo XVIII
se valía de intermediarios franceses y holandeses, quienes encarecían aún más
el producto.
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| Ordenanza sobre la producción de grana cochinilla |
La región del valle de Oaxaca se convirtió en
el lugar ideal para la explotación del cultivo, debido a sus condiciones
climáticas y a su especialización en el ramo, en el códice conocido como
“Matricula de los tributos” se hace mención de esta zona como tributaria del
insecto, los Mixtecos pagaban sus impuestos en especie a los Mexicas, por medio
de costales de grana.
Todos
los hospederos de la grana cochinilla son plantas cactáceas, y estás son de
origen netamente americano (Portillo, 2005), nuestro país es especialmente rico
y diverso en este tipo de plantas, por ello no debe extrañarnos que muchos de
los científicos y exploradores del siglo XVI le prestaran especial atención
(Acosta, 2003; Clavijero, 1990) .
Bernardino
de Sahagún, le dedico en su obra cumbre "Historia General de las cosas de
la Nueva España" un apartado en el cual entrelaza al fruto del nopal (la
tuna) y a la cochinilla, dejando en claro la importancia de la planta y de su
huésped:
“Al color con que se tiñe con la grana que llaman Nocheztli, quiere decir sangre de
tunas, porque en cierto género de
tunas se crían unos gusanos que llaman cochinillas
apegados a las hojas, y aquellos gusanos tienen
una sangre muy colorada; ésta es la
grana fina y hay grandes
tratos de ella; llega hasta la China y hasta
Turquía, casi por todo el Mundo es preciada y tenida
en mucho. A la grana que ya está purificada y hecha en panecitos, llaman grana recia, o fina;
véndenla en los tianguez para los
pintores y tintoreros”.
Cabe
aclarar, que aunque el texto data del siglo XVI, la referencia al comercio con
China y Turquía se debió al mercado que se había instaurado por parte de los
propios españoles casi de forma inmediata, no olvidemos además, que lo que el
español concebía como China era en realidad el territorio que se llamó
posteriormente las Islas Filipinas y el sur de Asia que fueron descubiertas y
conquistadas por una expedición que partió desde la recién descubierta bahía de
Barra de Navidad, en el actual estado de Jalisco (Razo, 1981; Muriá, 2000).
Según
las fuentes historiográficas más creíbles, la primera exportación de cochinilla
a Europa se llevó a cabo en el año de 1523, respondiendo a una petición expresa
que el Rey Carlos V hizo a Hernán Cortés, es decir, apenas dos años después de
consumada la conquista de Tenochtitlán. Esa es la primera noticia que tenemos
de la grana después de la conquista.
La
expansión de la industria del nocheztli y su cobijo oficial por parte de la
autoridad real en persona, trajo consigo la aparición de los cargos denominados
“Jueces de grana” (Martínez, 1773), cuya función era la de regular, verificar y
dar fe de la pureza y calidad del producto, que por cierto desde los inicios de
su febril comercialización, luchó en contra de la adulteración, el comercio
desleal y malos procesos de pesado(Cervantes, 2004). En 1572 se creó el cargo
de Juez de grana en Puebla y Oaxaca. Para 1620 existían Jueces de grana en,
Tlaxcala, Chalco y Cholula (Dahlgren, 1990). Así como inspectores para su
embarco en el puerto de Veracruz (Menonville, 2005).
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| Libro de Menonville sobre su viaje a Oaxaca para descubrir los secretos de la grana cochinilla |
Los
europeos habían valorado las tinturas rojas durante siglos, y por lo tanto
apreciaron de sobremanera a la grana cochinilla desde el inicio; hoy todavía
por ejemplo, utilizamos el termino granado (haciendo referencia la posibilidad
económica para adquirir grana) para hacer referencia a algo selecto e ilustre.
Cuando
los colonos españoles intentaron producir por cuenta propia cochinilla en
plantaciones y encomiendas, fracasaron una y otra vez. Ante este problema y a
pesar de conocer el origen animal del tinte y la forma de cultivo, por medio de
estudios e “informantes”, se vieron forzados a depender de las poblaciones
indígenas de México para obtener su provisión de tintura. Esto brindó a los productores
indígenas de cochinilla cierto grado de independencia ante el gobierno colonial
(Dahlgren, 1990) .
¿Grana o cochinilla?
...pero
aun se duda mucho sobre su naturaleza,
pues
unos quieren que sea cierta especie de gusanillo,
y
otros el fruto ó grano de un árbol.
Diario noticioso universal, 1760
La
grana cochinilla es un insecto parásito del nopal, cuyo cuerpo produce ácido
carmínico en un elevado porcentaje. Éste componente tiene la virtud de servir
como colorante para obtener distintos matices de tonalidades rojas, aplicable a
una enorme variedad de elementos, desde alimentos, hasta textiles.
Sin
embargo, la certeza sobre su origen animal fue algo que tardó varios siglos en
esclarecerse.
Si
hacemos caso de la obra de fray Bernardino de Sahagún (1989), uno de los pioneros en el registro metódico los recursos
naturales de Nueva España, el primer nombre con que se le conoció a la grana cochinilla
por parte del europeo después de la conquista, fue el vocablo náhuatl
"nocheztli", cuyo significado es “sangre de tuna”.
Es
preciso señalar, que desde el propio siglo XVI, se asocio al nombre de raíces
nahuas con otro traído por los españoles "grana", para ser conocida como
“grana nocheztli” (Sahagún (1989; Humboldt, 2002), denominación que tuvo
vigencia entre los siglos XVI y XVIII.
Varios
autores (Alzate, 1777; Río y Dueñas, 2006) señalan que el vocablo grana,
procede de la palabra latina “granum” cuyo significado es grano, tal aplicación
del vocablo obedecía a que al momento de preparar al insecto para ser
comercializado, se aprecia en estado reseco y guarda un parecido enorme a una
semilla (Clavijero, 1990; Presas, 1825), situación que aprovechó la autoridad
real española, ya que, fomentando la confusión fortalecía un monopolio sobre
la producción que se impulsó desde la
primera exportación del producto en 1523 (Pluche, 1785).
Muestra
de la efectividad del desconcierto producido por el nombre son algunos textos
del siglo XVIII (Menonville, 2005), donde encontramos referencia al intento por
sembrar grana cochinilla en viveros europeos, fundamentalmente franceses e
italianos, acompañados de fracasos rotundos, dado que se trata de un insecto
muerto y desecado (es preciso decir que además de la apariencia se semilla, la
grana cochinilla tiene un tamaño muy pequeño, que a simple vista no deja en
claro su procedencia animal, a menos de que nos auxiliemos de una lupa o
microscopio).
El
nombre de “cochinilla”, es el que genera un poco más de polémica, ya que,
existen autores (Hernández, 1888; Ramos-Zúñiga, 2006) que señalan su
procedencia igualmente de la lengua latina, específicamente de “coccinum” que
significa “escarlata”.
Sin
embargo, la anterior etimología a diferencia de la primera, cuya raíz latina es
muy similar a la palabra aplicable en español, requiere por un lado del
conocimiento de la mencionada lengua, además de su fácil popularización.
En
ese contexto Menonville (2005), naturalista de origen francés que estudió al
insecto en el siglo XVIII, estableció que el origen de tal nombre es su parecido con las “mariquitas”, nombradas en
francés “cochenille”, lo cual parece poco probable por la compilación
lingüística, misma que se observa en el caso del uso del latín.
Refutando
las etimologías latina y francesa para la
palabra cochinilla, también en el siglo XVIII el trabajo de Alzate
(2003) establece que se le nombraba de esa manera al bicho, debido a su
parecido con algunos insectos que viven en los espacios húmedos y oscuros (Porcellio
scaber o cochinilla de humedad, presente en la mayoría de los jardines de
México), conocidos con el mismo nombre, de hecho, no es el único autor que
señala tal similitud y origen del término (Clavijero, 1990; Carletti, 2002).
Es
de destacar, que era común el uso de los términos grana y cochinilla dentro de un
mismo texto para describir los estados de evolución del insecto como producto. Por ejemplo, se empleaba la palabra
"cochinilla" para hablar del
insecto vivo, y "grana" para referirse al mismo ya muerto y listo
para ser comercializado (Sahagún, 1989; Presas, 1825; Alzate, 2003).
A
éste respecto podemos concluir, que el uso de la palabras grana y cochinilla históricamente
no dependía del azar lingüístico, sino que obedecían al estado del insecto,
cuando se hablaba de él como ser vivo el término adecuado era “cochinilla”,
cuando se hacía necesario un término para hablar del producto comercializable
ya procesado lo correcto era utilizar “grana”.
Ahora
bien, la forma correcta de denominar al insecto, basándonos en su evolución
lingüística y cultural es: "grana cohinilla".
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